Ascaso y la comarca de Sobrarbe

La aldea

Esta pequeña aldea del municipio de Boltaña está a 1000 metros de altitud y casi en el meridiano 0. Pero hasta la década de los '90 del siglo pasado, no llegó a ella la pista forestal de acceso

Comunicada únicamente por un sendero de cabras, se fue abandonando progresivamente durante los años 60. 

 

Sus seis casas y su calle única sobre la loma de la montaña son un referente de la arquitectura tradicional del Pirineo. Es, en cualquier caso, un lugar ideal para el contacto con la naturaleza, que rodea la aldea por todos sus costados, con montañas pobladas de fauna y bosques autóctonos.

 

En ese intento de mantener vivo el lugar, se constituyó una asociación que trabaja para que las administraciones se preocupen del lugar. Gracias a ella, hoy Ascaso tiene una pista en buenas condiciones, agua, edificios públicos recuperados y actividades tan llamativas como la Muestra de Cine de Ascaso.


Los relojes solares

Al llegar a Ascaso en la pared sur de la vieja fragua comunal, te encontrarás con un reloj de sol pintado al fresco. Éste está sostenido por un hombre.

 

"Cuando te relumbre el sol, acércate paso a paso Y sabrás la hora que es en este reló de Ascaso"

 

En la pardina de Santa María hay otro, esta vez femenino. Y, por último, en la torre de la iglesia te encontrarás con el tercer reloj de sol. Pero éste no tiene sexo.


Las pozas

El Arroyo de Ascaso, a un kilómetro de la aldea, ha excavado en la roca una bella sucesión de treinta pozas en las que puedes bañarte, tanto con bañador como desnudo-a.

 

Para llegar a las pozas basta coger el sendero que sale hacia el norte entre la fragua (reloj solar de la plaza) y las casas. Al llegar al viejo puente de medio punto, puedes acercarte a las más grandes bordeando el arroyo hacia la izquierda.

 

Recuerda dejar el entorno como te lo encontraste. No arrojes desperdicios ni uses productos cosméticos si vas a bañarte. Y, claro está, no agredas a la roca colocando presas de escalada.


El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

El macizo calcáreo de Monte Perdido es uno de los parajes más bellos de España y fiel reflejo de lo que son los ecosistemas pirenaicos.

 

El macizo está rodeado por cuatro grandes valles: al oeste, el circo glaciar de Ordesa (que es el nombre más conocido del parque nacional). Al norte, el valle de Pineta. Y al sureste, los cañones de Añisclo y Escuaín.

 

Ascaso está a escasos kilómetros en línea recta de los límites del parque. Desde Casa Juez te podemos aconsejar sobre rutas, lugares de interés, dificultades, etc.


Ainsa y otros pueblos de Sobrarbe

Sobrarbe es una comarca bellísima que abarca el sur del macizo pirenaico de Monte Perdido y fue la cuna de la reconquista aragonesa.

 

Entre sus pueblos de construcciones típicas altoaragonesas sobresalen Boltaña, Ainsa (seguramente el más conocido) o el propio caserío de Ascaso, un fiel reflejo de lo que es el patrimonio arquitectónico popular del Pirineo.

 

También te aconsejaremos ir a lugares tan bellos como San Vicente Labuerda, Bielsa, Jánovas, Guaso, Broto o, cerca de Ascaso, Morillo de Sampierto


La Muestra de Cine de Ascaso

La ´última semana de agosto, en la mpropia aldea de Ascaso celebramos cada año un micro-festival de cine que ya es una referencia del cine de autor e independiente en Aragón y España.

 

Casa Juez en esas fechas cierra al público ya que se convierte en el epicentro de la Muestra de Cine y el el lugar donde se ubica el centro de prensa, donde recibimos a los directores-as invitados y donde se alojan los voluntarios-as que dan vida a la Muestra


La Noche de Ascaso

Ascaso está situado en un alto dentro de una hoya que impide el paso o la reverberación de cualquier luz artificial. El alumbrado público, de origen solar, se apaga antes de medianoche, por lo que nada molesta a la observación de las estrellas.

 

Las noches de luna nueva, el cielo de Ascaso te impresionará por su multitud de estrellas. En verano, desde las terrazas de Casa Juez, se contempla con facilidad la lluvia de estrellas.

 

La ausencia de tráfico facilita oír todos los ruidos de la naturaleza: pájaros, pequeños mamíferos, el viento en los árboles o el agua en el arroyo.